La búsqueda de relaciones entre poblaciones del pasado es, quizás, una de las más apasionantes tareas a las que se puede consagrar un arqueólogo. Esta tarea necesita de un rigor serio a la hora de buscar los paralelos, rutas, cronologías, etc. Pero también es un campo abonado para elucubraciones etílicas y vocaciones mal enfocadas.
Hace años, cuando era estudiante, pude disfrutar de un paisano que había descubierto la tumba de Amilcar Barca en el interior de la sierra de Albacete, entre Yeste y Molinicos, efectivamente, la zona donde se rodó Amanece que no es poco, ¿coincidencia? lo dudo. Aquel mausoleo resultó ser una surgencia cárstica de un metro de diámetro con un par de fragmentos de cerámica alrededor.
Bien, el otro día, visitando la cueva de La Pasiega y ante la inscripción tan extraña que hay, me pusieron en aviso de que un señor decía que la misma tenía relación con el antiguo Egipto. Efectivamente, el señor de tan desconcertante hipótesis es César Gómez Páez, que tiene el academia.edu el manuscrito que acompaña a esta entrada. En él, el autor confirma de manera irrefutable la similitud que existe entre la figura de La Pasiega y la inscripción de un panel Predinástico egipcio, concretamente de Gebel Sheikh Suleiman (ver ambas representaciones). Serían la prueba de que existió una “historia”, la narrada en ambos paneles, que fue lo suficientemente importante para que las poblaciones del Paleolítico Superior cantábrico la representaran y de tan hondo calado en la costa atlántica y mediterránea como para que la gente del predinástico egipcio siguiese recordándola en los descansos entre pirámide y pirámide miles de años después. Personalmente me recuerda a la canción del Gran Wyoming sobre el viaje de Jesús que para ir de Israel a Egipto a empadronarse tiraron por el norte del Mediterráneo hasta llegar a Baelo Claudia, en Cádiz, alquilaron un barco para ir a Egipto, pero una ventolera les tiró más allá de las Azores y ya tiraron para América.
Desde un punto de vista formal no hay nada que se parezca entre ambas, creo. Sin embargo, el autor reconoce las dos “huellas” del prisionero, no en la figura egipcia, sino en otra inscripción del mismo yacimiento, que, sin embargo, no fue marcada en el estudio original como grabado.
Veamos que pegas le podemos poner a este “análisis”. Sin duda, serán de escaso calado frente a un argumento tan redondo, La primera es, por decir algo, la cronología: la historia ha sido perpetuada al menos 15.000 años, ha sufrido todo el final del paleolítico, el neolítico y el movimiento de poblaciones que parecen apoyar los estudios de ADN que precisamente van en dirección contraria a la que se debería pensar según esta hipótesis. Pero veamos uno a uno los elementos formales de ambas versiones de la historia, del original y el remake egipcio:
- El Palacio. Durante el paleolítico superior no tenemos constatado ningún palacio :-(
- El prisionero, son las dos “huellas” en La Pasiega, pero el paralelo el autor lo ubica en otro friso del mismo yacimiento egipcio. Sin duda, lo hicieron a plazos :-(
- El barco, es la “E” en La Pasiega. Aunque el autor dice que hay paralelos en la historia del arte de barcos con esa morfología, que no cita, no hay paralelos durante el Paleolítico superior :-(
- Las ruedas, en La Pasiega sólo una. Que sepamos, la rueda se empezó a usar en Sumer varios miles de años después :-(
- Los prisioneros o ahogados, aquí representados por dos trazos. Las evidencias de antropomorfos durante el paleolítico no se parece en nada a dos palotes :-(
De lo que no ha encontrado equivalente de Pasiega es de unos pájaros sobre la rueda, como hay en el remake, pero el autor lo achaca a la idiosincrasia cultural egipcia, Chapeau!!!
No explica la narrativa de ambas escenas, da datos de un palacio, un barco, unos ahogados y unos prisioneros. Con estos mimbres, podría tratarse del final de la guerra de Troya, de una feria de pueblo que se ha ido de madre, de Magaluf fin de temporada o, como quiero pensar, el momento en el que los anunnakis se cargan a una de sus criaturas por imperfecta: los ahogados son los humanos muertos, el barco es la nave interestelar y el Palacio, bueno, el palacio, que no se me ocurre nada para inventarme, digo que es propio de la idiosincrasia de la cultura anunnaki y punto.
Es curioso que el autor necesite 454 palabras para lanzar su revolucionaria hipótesis y servidor, un esbirro de la arqueología oficial 782. Será que no sintetizo.
A mi todo esto me recuerda al argumento para un nuevo documental de Simcha Jacobovici y James Cameron, lástima que no haya Biblia de por medio, o tal vez si... el paso del Mar Rojo ahí está.
¡Qué cojones, es el diluvio!!!¡¡¡¡ cómo en Gobleki Tepe!!!!
En todo caso, y esto es innegable, una historia de 15.000 años es, sin duda, la Historia más larga jamás contada.

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